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Radier: qué revisar antes de hormigonar

Un radier se ve simple, pero casi todos sus problemas se deciden antes de vaciar el hormigón. Estos son los puntos que conviene revisar.

25 de septiembre de 2026

Base de grava y moldaje preparados para un radier

El radier es la losa de hormigón apoyada en el suelo: el piso de un galpón, de una bodega, de un quincho o la base de una ampliación. Cuando se agrieta, se hunde o se llena de humedad, casi nunca es culpa del hormigón en sí, sino de lo que se hizo —o no se hizo— antes de vaciarlo.

1. El suelo de apoyo

Lo primero es sacar la capa vegetal y el relleno suelto hasta llegar a terreno firme. Después se nivela y se compacta. Un radier sobre tierra blanda se asienta de forma desigual y se fisura.

2. La base granular

Sobre el suelo compactado va una capa de ripio o base estabilizada, también compactada. Distribuye la carga y corta la subida de humedad desde el terreno.

3. La barrera de humedad

En interiores (casas, bodegas con mercadería) se coloca un polietileno sobre la base antes de hormigonar, para que la humedad del suelo no suba por la losa.

4. Enfierradura o malla

Según el uso —tránsito de personas, de vehículos o de maquinaria— el radier lleva malla electrosoldada o enfierradura. Tiene que quedar dentro del hormigón, levantada con separadores, no apoyada en el suelo.

5. Moldajes, niveles y pendientes

Los moldajes definen el borde y la altura final. Si el radier está a la intemperie, necesita una pendiente leve para que el agua escurra y no se empoce.

6. El curado

Después de vaciar, el hormigón tiene que mantenerse húmedo durante los primeros días. Si se seca demasiado rápido —con sol fuerte o viento— pierde resistencia y se fisura en la superficie. Las juntas (cortes a distancias regulares) ayudan a que las fisuras por retracción vayan donde uno quiere y no al azar.

En resumen

Un buen radier se decide en la preparación. Si tiene que hacer uno, lo primero es ver el terreno: el suelo, los accesos y el uso que va a tener.